Capitalismo zombi

¿Quién sabe si morir no será vivir y lo que los mortales llaman vida será la muerte? [1]

 

Los flechazos vienen sin sentido, te enamoras y no sabes tumblr_nmlo2gyoMg1usb8smo1_250por qué. Mis amigos me dicen que  siempre me fijo en la más rara  y efectivamente, la más rara no me hace ni puto caso, pero es misteriosa, y el amor es todavía hoy, el misterio más estúpido por resolver. Under the skin (íd., Jonathan Glazer, 2014) es uno de esos flechazos.

El cuerpo de Scarlett Johansson parece condenado a una doble suerte de odios y adoraciones tanto o más que el rostro de una actriz, que ahora, gracias al favor de Jonathan Glazer alberga un mensaje extraterrestre donde la carne bella y poderosa

1 funda un discurso institucional sobre los males del capitalismo. La superficialidad de una sociedad de consumo ligada a los encantos de lo estético, sirven en Under The Skin, de forma concienzuda,como crítica social contemporánea, y como reflejo deshumanizado de una época donde lo colectivo pierde sentido, mientras las civilizaciones abrazan cada día una brecha más peligrosa de individualidad.tumblr_n0udiqPo7a1qcb516o6_r1_250

 

Scarlett, muy lista ella, sin nada sobre lo que parapetarse, hace fuerte la impasividad calculada de su personaje. Solo gatea silenciosa buscando hombres para cazar. Hombres que se mueven como cadáveres antes de tiempo. La metodología de la extraterrestre tumblr_n0udiqPo7a1qcb516o1_250es idéntica a la que usa Glazer para arrastrarnos a los rincones pesadillescos de su obra, usa el cuerpo de Scarlett, y los planos fijos de su rostro [1], de habilidoso gancho estético, enmarañando la verdadera intención narrativa de la película. Una imagen que tapa a otras, encadenados condicionados por las transiciones emocionales del extraterrestre. Un ente inhumano que entiende la humanización por medio de un cuerpo robado.

tumblr_o8t3lzgpNC1tey1xfo1_500Sorprende el proceso que da paso a la reconversión, puesto que la debilidad de la carne, la conciencia de su imagen reflejada en el espejo da pie a un victimismo que la pone en el lado contrario de la cacería, pasando de perro a presa. En la primera parte de la película, los planos donde Glazer quiere hacernos ver la cara de Scarlett, son o bien subjetivos, o simples desviaciones de su mirada, por ejemplo las veces que vemos sus ojos reflejados en el espejo retrovisor de la furgoneta, la actriz nunca mira directamente. Más adelante los planos de ella frente a espejos serán recurrentes, se ve obligada a reconocerse. Como si perdiese la inocencia y acabará entendiendo el terrible desgaste físico con el que somete a sus víctimas, lo cual le lleva a una desviación en su actitud, olvidando su misión de recolectora. Desea sentirse parte del rebaño.

 Una imagen que tapa a otras, encadenados condicionados por las transiciones emocionales del extraterrestre. Un ente inhumano que entiende la humanización por medio de un cuerpo robado.

 

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Aquí abriría un paréntesis para hablar de La guerra ha terminado (La Guerre est finie, Alain Resnais,166687481 1966) precisamente por motivos personales pero también por una extraña razón de sinergias. En la excelente película de Resnais, Yves Montand representa a un militante clandestino del partido comunista español exiliado en París. Lo que erróneamente parece una de las obras más convencionales de Resnais es un cojonudo ensayo sobre la consciencia de un hombre en declive ideológico y personal. Fluyen pues los imaginarios de un autor que explora cualquier subjetividad cumpliendo con la idea del ocaso comunista en un momento histórico puntual, a la vez que indaga en la existencialidad de un militante perdido. Un extraterrestre entre sus compañeros de lucha. Una idea de la revolución que me fascina, un hombre clandestino que mira con nostalgia a su pasado, y que mira con recelo a las nuevas formas ideológicas del comunismo. Montand es com166688796o Scarlett un organismo, un estado en mutación, una forma de política y una forma de entender la construcción de la sociedad. El amor, representado en dos tipos de mujeres diferentes, ayuda a diferenciar las causas del dilema. Su fidelidad al partido comunista, o en el caso de Under The skin su condición de extraterrestre, rotas ambas por un curioso sentimiento de amor (reflejo de este).

Hay dos escenas de amor en La guerra ha terminado, en las dos la música de Giovanni Fusco busca ligar sonidos con pensamientos. La primera es con una jovencísima estudiante (Bujold), Resnais muestra el coito como un momento mágico e irreal, silueteando el cuerpo de la joven sobre un intenso fondo blanco, haces de luces, planos detalle de las manos, las piernas, los brazos. La segunda es UTS4con una antigua amante (Thulin), supone el fruto de un amor maduro, una escena donde Fusco usa coros celestiales, fondos oscuros, intimidad, compenetración de un amor real que impide una objetividad plena. Al protagonista le cuesta separar la tranquilidad del amor de sus implicaciones políticas; la misión choca aquí con las emociones. Esto me lleva a las diferentes presentaciones sexuales que se dan en Under the Skin: las de las abducciones, sobre fondos negros o blancos, muy centradas en planos detalle, y la escena de AMOR (o búsqueda del concepto), mucho más natural, o terrenal, sobre la que hablaremos más adelante por su importancia dentro del relato.

 

 
La instrumentalización lograda por la banda sonora de Mica Levi, analiza considerablemente bien la naturaleza del sonido conectando la imagen a un tiempo concreto y a un espacio inconcreto, confundiéndonos, en un plano expandido, jodido de comprimir. Un uso atonal, envolvente, que puntualiza un dinamitumblr_n8dq4pxQmv1qj12cyo1_1280smo que no encontraremos en los movimientos de cámara. La realización está plagada de cortes, divisando un montaje de parpadeo en los planos, que quiere contrarrestar la idea de imagen fija con la de una música liquida que describe los ángulos muertos mejor que ninguna metodología visual.

La escena donde Levi utiliza el corte LOVE, supone un brillante motivo de análisis extradiegético. El primer plano de Scarlett esperando el primer contacto físico, la suspendida imagen de ella, el ligero y pausado acercamiento de los rostros hasta chocar en un beso prolongado. Planos polisémicos, de sintaxis fílmica, una secuencia de cuatro minutos que aprovecha toda la densidad del espacio definiendo muchos de los significados de la película. Exactamente igual que en las escenas de Resnais, aporta consciencia a la imagen. El cenital donde ambos yacen en la cama a punto de hacer el amor, planos detalle de manos, pies, la ropa interior, no es menos que un momento marciano, de dos reflejos extraterrestres. El uno se mira en el otro como una criatura indefensa (una de esas inflexiones a las que me refería antes), porque al no haber penetración (porta un cuerpo incompleto), la reconversión se acelera hacia una segunda fase de humanización. Una fase de frustración y miedo, que aleja a la protagonista al exterior de la ciudad, una larga secuencia en el bosque donde los elementos naturales, el agua, el fuego, colman un interés por conttualizar la soledad en un entorno de peligro, de destrucción.

  La realización está plagada de cortes, divisando un

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montaje de parpadeo en los planos, que quiere contrarrestar la idea de imagen fija con la de una música liquida que describe los ángulos muertos mejor que ninguna metodología visual.tumblr_n0udiqPo7a1qcb516o2_250

 

 

 Under the Skin parece pensada para hallar los limites figurativos de la imagen, sampleando los efectos ópticos y sonoros en una continua escapada emocional. En un origen primario la película se esfuerza en dotar de análisis antropológico los motores cinéticos que la envuelven, descubriendo un sentido desarrollado del lenguaje abstracto. Sería fácil, y hasta peligroso caer en un agravio comparativo transfiriendo los gestos personales de un autor como Glazer alredtumblr_n0udiqPo7a1qcb516o8_r1_250edor de otros gestos anteriores, así como las innecesarias referencias de un cine específico sobre los cuerpos en la ciencia ficción moderna (Carpenter dixit)

Hace pocos meses veíamos otra película flechazo, Solo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive, Jim Jarmusch, 2013), en este caso Jarmusch indagaba en los estados decadentes del hombre vampirizado, una parábola romántica de tiempos congelados, y de cuerpos vagabundos, reubicados en la ciudad fantasma de Detroit. Evidentemente la ciudad norteamericana no era una simple casualidad sino que servía de recipiente para una crisis industrial y personal de sociedades plegadas al crepúsculo capitalista. Imagen asociada a un deseo fantasmático, sombras oscuras de tiempos mejores. En Under The Skin es una ciudad incipiente como Glasgow la que, imagino no por accidente, simboliza el capitalismo. La capital escocesa es parte esencial de tumblr_odro3lhIxi1tvav1do2_540la economía británica, y uno de los centros financieros más destacados de Europa. Glazer distorsiona los ambientes cosmopolitas, los pinta grises, proyectando el pesimismo en la población, algo así como ejércitos sin alma, sucumbiendo a las grandes corporaciones, los OPEN 24 horas, los centros comerciales, las colas de los cajeros automáticos (masas “zombificadas”, contenedores sin contenido) . Una brutal representación del capitalismo.

 

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En esencia, lo que Resnais hacía en La Guerra ha terminado no era otra cosa que un análisis humanizado de unos ideales caducos que empezaban a quebrar sus recipientes. El ocaso del comunismo entonces, la figura zombi de un hombre reconvertido, mutante, la peligrosa destrucción del mundo

mercantilista, y ahora la crisis globalizada, el cuerpo yermo, descompuesto de los vampiros enamorados de Jarmusch o la

alienígena de Glazer. Vigilantes de mundos paralelos, objetos de deseo pero frágiles recipientes de un CUERPO que se consume para siempre.

 

David Tejero

 

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[1] Eurípides

[2] A Glazer le gusta detenerse en el mapa del rostro humano, recordemos el sublime primer plano fijo de Nicole Kidman en Birth, la cámara espejo.

 

 

 

 

 

 

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