noli me tangere

Quería empezar este texto afrontando la parte final de la película, esa última escena donde ya no existe más cuerpo que la luz, pero empezar así es asumir la derrota. Es asumir desde el principio que este texto va a estar muerto encajado en los brazos de una madre. Una piedad. La virgen y Cristo. La madre de María. Camino de la cruz (Kreuzweg, Dietrich Brüggemann, 2014)  gira en torno al cuerpo de María, ella entiende la fe como entrega total. A Cristo le entrega su voluntad y su vida entera. La fe le exige obras y sacrificios, pero todos ellos se resumen en la cinta en uno solo: amor al prójimo hasta morir por él. La película como los personajes están sujetos al espacio delimitado por una cámara que durante doce de las catorce paradas-escenas permanece fija, inmóvil y presa. La férrea ideología de la comunidad religiosa, el incluso férreo ambiente que se respira en el entorno familiar de María, llegando en ocasiones a rozar lo ridículo, encuentra en esa cámara inmóvil un paralelismo brutal, una cámara que estrecha la vida y las emociones de quienes se presentan ante ella. La cámara acabará siendo cuerpo de María y  delimitará durante la mayor parte de la película el espacio que ella puede alcanzar físicamente.

camino de la cruz

NOLI ME TANGERE, PUES MI PRESENCIA ES LA DE UNA DESAPARICIÓN INDEFINIDAMENTE RENOVADA O PROLONGADA

La apertura de la película nos sitúa en una estancia a penas iluminada, frente a una mesa donde un sacerdote habla con diferentes niños sobre el sacramento de la confirmación. Minutos en los que la cámara permanece quieta. En este intervalo de tiempo se responden preguntas, palabras como sacrificio, dar la vida, víctima, enfermedad, guerreros de cristo, hacen aparición. Esta primera escena se asemeja en su composición con la última cena, la iglesia es instaurada mediante la consagración del cuerpo y la sangre de Cristo, y también se hace manifiesto el destino trágico del hijo de Dios. María se convierte desde los intertítulos en cuerpo doliente, sufrirá en sus carnes las catorce estaciones que la llevaran a cumplir su destino. Este primer plano fijo dura más de diez minutos, la sensación de abigarramiento, de escena pictórica, de un único cuerpo destinado a desaparecer cobra fuerza en el último diálogo entre el cura y la niña cuando este le refuerza la idea de que pasar hambre acrecienta la fe. La galleta que María se llevaba a la boca comienza a pesarle en la mano. En este comienzo se adivina el camino que la niña ha decidido tomar. Camino de la cruz se desarrolla a modo de itinerario siguiendo estación por estación las mismas paradas que realizó Jesucristo. Los títulos sobre fondo negro van anunciando todo lo que debe suceder, el plano fijo captura una realidad desdoblada, María desde ese primer tableau vivant abandona de algún modo ese tiempo humano al que le engancha su cuerpo, despreciándolo, castigándolo, pero a la vez amándolo hasta hacerlo desaparecer. Su cuerpo marchito es vehículo para un propósito que ya no forma parte de este mundo.

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Camino de la cruz es áspera, sus imágenes llenan la boca de tierra y también es alucinada. Los planos secuencia fijos ya no dan cuenta del paso real del tiempo, este se han convertido en una deformación monstruosa de la realidad, como si ese continuo hablará de un tiempo inhumano, contrario al mundo (ese tiempo de los santos donde se desprecia la vida terrena y el cuerpo sirve a un (des)propósito). Sin ser una película obscena a veces me cuesta mantener la mirada fija en la pantalla, primero porque el destino de la protagonista me hace angustiarme desde el minuto uno, perder un niño es perder el mundo, y segundo por el castigo que inflige a su cuerpo, por proyectar en él, el reino de los cielos.

CON CADA ESTACIÓN QUE PASA MARÍA ENFERMA UN POCO MÁS, Y SE ENGANCHA A ESE ITINERARIO FANÁTICO REPETIDO DURANTE SIGLOS DONDE LO SANTO ELIMINA Y DESPLAZA DE LO CORPORAL TODO DESEO, Y DONDE LO SUBLIME PARASITA Y MATA EL CUERPO PARA MODELAR EL ESPÍRITU

¿Crees que se pueda sacrificar un paisaje? ¿Crees que pueda llegar a ofrecerse todo en nombre de una imagen superior? La segunda escena sirve a modo de presentación del núcleo familiar de la protagonista. La vemos llegar caminando por un sendero hasta el punto en el que está situada la cámara, esta permanece fija mientras la acción tiene lugar frente a ella. María con su hermano Johannes (su hermano mudo) en brazos va presentando a los diferentes miembros de su familia. En apenas diez minutos varias son las veces que la madre reprende a María, una por su ropa, otra por su actitud. María sigue empeñada en ofrecer su vida para ello sigue sacrificándose. Pasa frío, y rechaza ponerse el abrigo, reza en el camino y ofrece a Dios la visión de ese paisaje natural donde reina la calma. Pasa frío, apenas come, martiriza su cuerpo. María tiene pensamientos impuros aunque no sabe que es un pensamiento impuro. María miente. A María le gusta su compañero Christian. María quiere vivir. María hace penitencia, reza, renuncia a la vida, a sus apetitos, a vivir. Decide no vivir.

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La escena final de Camino de la cruz es evidentemente el culmen de la película, quiero recordar que en este texto he llegado a utilizar la expresión nole mi tangere, en clara alusión al momento en el que Cristo resucitado le dice a María Magdalena que no le toque. María recompone ese tiempo al repetir el gesto la última vez que se encuentra con Christian. Si Cristo y María rechazan la mano que va a tocarles es porque aún no se ha convertido en imagen. Si Cristo hubiera permitido que María Magdalena le tocara habría sido impuro, igual que María si hubiese accedido a quedar con Christian, ir a conciertos o permitir que le tocará la frente. Ambos son imágenes por venir. Recuerdo esto precisamente porque la pantalla blanca en la que termina la película es exactamente la culminación del sacrificio de María, y también la materialización en imagen de la potencia de muerte que recorre todo el film.

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En esta última escena la cámara por fin se libera de la férrea posición que la ha caracterizado. En este último tramo la cámara permanece fija enfocando la grúa que echa tierra sobre la tumba abierta de María. A los pocos segundos y por la derecha entra en plano Christian que se acerca caminando hasta el borde del foso abierto en el suelo, lanza una flor blanca al agujero y observa como la grúa continúa su movimiento repetitivo de coger tierra y tirarla sobre el ataúd. La cámara se mueve por fin libre. Se eleva y ligeramente en picado nos muestra parte del hoyo en el que está el ataúd cubierto de tierra. En su ascenso la cámara es acompañada en su salida de la película por el propio Christian que se desplaza caminando hasta el límite del cementerio. Lo que había sido un cuerpo que pedía que no lo retuvieran, un cuerpo en fuga, un cuerpo en proceso de desaparición, se convierte al final de la película en una mirada a fuera campo compartida. La cámara ha llegado a funcionar en esta última escena (por transustanciación) a modo de cuerpo de María. En  la primera escena de Camino de la cruz  se representa la última cena de Cristo, celebrada para instaurar la eucaristía y alimentar y nutrir el espíritu, pero también se instituye ante espectador otro compromiso, el de la protagonista con Dios que reafirma su alianza: “mirad, este es mi cuerpo al que haré pasar frío y hambre para devolver a mi hermano el habla”.

Es así como la escena que abre el film no solo estaría recreando el cenáculo también estaría prolongando un tiempo distinto al humano, un tiempo que se repite y del que participan aquellos que como María no quieren ser retenidos en esta vida y buscan proyectarse en un tiempo diferente.

 

 

Deborah García Sánchez-Marín

 

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Todas las imágenes corresponden a Kreuzweg (íd., Dietrich Brüggemann, 2014) excepto el cuadro Noli me tangere de Antonio Allegri da Correggio, 1518. El fragmento de vídeo pertenece a la escena final de Camino de la cruz.

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