EN TI Y POR TI / NIEBLA

 

tumblr_o24bugQWKW1r8wxc2o1_1280Escuchando las letras de las canciones de Jeanette pensaba en el desamor cuando todavía no había conocido sentimiento de amor alguno. A los niños siempre les da por rebuscar en los cajones de casa, no estaría seguro si de otra forma alguien hubiera vuelto a caer en una vieja cinta de casete olvidada en la cómoda de la habitación de mis padres. Una cinta de casete que curiosamente no conservaba la caratula de portada, la única y extraña razón por la que tendríamos la curiosidad de escucharla. Una dulce voz sin rostro que por entonces era la voz de muchas adolescentes que me gustaban, mujeres imaginarias o mujeres conocidas solo de vista, mujeres que deseaba besar, que deseaba seguir amando sin haberlas amado nunca.

                           

tumblr_oajfdb1fgB1sjuzxao9_500Desde mi ventana en São Paulo se escuchan desde hace ya algunas semanas las asambleas estudiantiles y de profesores que se llevan a cabo en la Universidad de São Paulo. Todas las mañanas puntual a las seis, un hombre a golpe de altavoz escupe su discurso y el eco se traduce en todo el barrio. Recientemente los estudiantes pararon la universidad y nadie impartió aula durante un semestre completo. Desde entonces, el clima de inestabilidad no cesa y mi compañero de piso, estudiante de letras, hay semanas en las que literalmente no ve la necesidad de salir de casa.

vlcsnap-2015-05-19-11h38m10s145Todo lo manifestado en Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2014) proviene de un campo invisible donde la cámara especula con la voluntad de recoger y fijar una gestualidad imperceptible. Una voz misteriosa escondida en las frecuencias de una radio pirata que amamos sin poner cuerpo; la voz de una mujer guiando a la juventud mejicana (al pueblo) hacia la libertad. Sombra y Santos son dos amigos que viven en un destierro voluntario, han decidido encerrarse en su departamento negando participar de las huelgas estudiantiles que acontecen en la UNAM.

Te veo Sofía desde la ventana de tu casettecuarto y los ecos de tu imagen parecen querer decirnos cuales son las ondas necesarias para romper cualquier separación entre nosotros. Podríamos urgir en paralelo hacia las inmediaciones de una huelga donde todos extraviados acabásemos por darnos una misma mano, una mano hermana.

En El Diablo Probablemente (Le Diable probablement, Robert Bresson, 1977) pernocta una idea regular de deterioro generacional, las voces de los estudiantes gritan destrucción mientras su protagonista principal deambula sin encontrarle sentido a nada, su disidencia es la de la negar existir, la de negarse a destruir para construir algo que cree absolutamente perdido. vlcsnap-2015-05-19-11h38m26s61Santos y Sombra omiten una revolución alegando una huelga de la huelga, una confrontación directa con el desencanto en el que se hallan ocluidos.
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Sería una exageración, ahora mismo algo lejos de mi intención, poner a dialogar a Bresson con Güeros rehuyendo de las diferencias elementales de las que parten y sobre todo de las dispares formas de filmación y afrontamiento narrativo con las que cuentan, sin embargo ambas comparten retratos generacionales posicionados fuera del tiempo. Las dos son obras atemporales que a pesar de cerrarse a ciertos contextos históricos nacionales proyectan líneas extensibles a casi cualquier espacio universal. La tragedia de Bresson procede de los roles de los jóvenes post-sesentayochistas, que no imposibilitan una desviación hacia ratios, anteriores o posteriores, enmarcados en los albores de ciertos cambios sociales de la historia contemporánea.

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En cambio yo mientras la veía me desplacé sin quererlo hasta los soñadores de Bertolucci. Se produce una sensación imparable de estar inmersos en una niebla, un espacio que parece estar flotando en un escenario exclusivamente conocido por los protagonistas, siendo al mismo tiempo reconocidos en su desubicación voluntaria, el placer por sentirse fuera de, lejos de, perdidos con. Este sentirse buceando está presente desde el primer plano de los globos de agua esperando a colisionar y la huida desesperada de una mujer y su bebé que llora hasta la histérica explosión.

caminanCreo que también te debes referir a esto cuando hablas de la atemporalidad de la película, David, a la confusión y laberinto que se produce en el marco espacio-temporal, o a lo que mejor se refieren en la película: el tigre, vacío y miedo tatuado en la piel de Sombra, indefinido pero reconocible en su forma de ahogamiento.

No es de extrañar, en este sentido, que los personajes se pregunten repetidas veces ¿Dónde estamos? o que su road trip se caracterice por la falta de orientación o el paseo, a veces, en círculos. De hecho se dan algunas escenas bien descontextualizadas y cargadas de un valor dreamersimpreciso y etéreo: la huida del apartamento, el momento en el huerto, ciertos parones en el propio coche (más refugio que vehículo) o la llegada a la universidad.

Entiendo la película como un ejercicio de abstracción alrededor de una juventud a la que no consigo acompañar de un adjetivo fiel y en cambio puedo entenderla a la perfección, identificarme con la pereza y asustarme de mi propio reflejo en el tiempo que está pasando tan lentamente, tan pesado. Hay una protesta más fuerte en la desgana, una manifestación más arrebatadora en el agotamiento, como la que hace el trío en Soñadores, el protagonista en el filme de Bresson, o Santos y Sombra en su aislamiento contrarevolucionario, cansado y orgulloso.

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Tomás, pese a su temprana edad, también representa un poco todo esto. Tal vez te parezca esta una asociación demasiado atrevida, David, pero cuando comenzó la película recordé a Antoine Doinel en Los 400 golpes (y con esto no quiero hacer una referencia implícita de la Nouvelle Vague, por favor). Debe ser por cierta expresión que mantiene en el rostro y por verle correr huyendo al ser descubierto en su delito. Ya en este punto de la película se nos está hablando de una juventud que ni siquiera se siente en su propia casa, con su familia, ni en las calles, ni mucho menos en la universidad. Desde el principio Tomás me transmite la prisión, el encierro que solo se verá liberado a través de la imaginación representada en la voz de Ana, en el cassette de Epigmenio Cruz (el de Jannette para ti), en las lágrimas de Bob Dylan, en la misma ciudad como algo inalcanzable, hasta en la incógnita del desayuno continental o el cuento de Monterroso“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Sofía que bien muestras ese desconcierto ante los cambios que lentamente nos van sucediendo, una revolución que parece frenar despistada porque no sabe si correr o enfrentarse a los enemigos que entre sombras nos roban la intimidad de colindar con lo verdaderamente libre. Feliz de que mentes a Soñadores porque es sin duda la burbuja en la que, sin un tiempo medible, soñamos flotar libres del espacio abierto, de lo anónimo, pegados fraternalmente.

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Alonso Ruizpalacios afronta narrar su historia desde un prisma de distancia irónica para nada ensimismado en el derrumbamiento. Güeros es una película que se articula honesta sobre los sólidos cimientos de un sentido del humor fresco y divertido que fluye en oposición a sus verdaderas significancias políticas. A parte de lo señalado choca también con El Diablo Probablemente al increparle la negación del amor puro como elemento implícito de salvación individual y colectiva. Porque Güeros se vierte del lado de un amor casi virginal, un casto sentimiento de imagen arrebatadora, de búsqueda originaria de paraísos o edenes que den físico al despertar. La asombrosa capacidad del director para aliar lo invisible con lo tangible sobreviene de un intrincado juego de objetos estimulantes. El primer estimulo llega con Tomás, el hermano menor de Sombra, enviado por su madre para pasar unos días en compañía de este y corregir una actitud últimamente algo rebelde. El segundo es una cinta de casette, muy apreciada por los hermanos, heredada de su padre, de un músico llamado Epigmenio Cruz. El tercero, y el más determinante, es Ana, la voz protesta erigida como bandera principal del movimiento estudiantil y el amor de Sombra.

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[ Me ocurre con el personaje de Ana que lo asocio más a la mirada de Tomás que a la de Sombra, pese a que se nos redireccione a Ana desde Sombra la mayoría de las veces. El punto de vista que se hace sobre ella parece más el de los ojos de un niño que de un adulto. Creo que este es el motivo por el cual construímos en Ana todo a lo que te has referido tú, y esta me parece una de las características más ricas de toda la película, hacer de un único  personaje el punto de fuga. ]

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Todos, de una forma u otr
a, son empujes colosales a la hora de reemprender un viaje que tiene tanto de road movie como de hermosa crónica de un país intramuros que aspira a romper fronteras y deslizarse por caminos de transformación. Por supuesto Ruizpalacios arrastra con Ana un eje fundamental, diríamos que pulsional, para tomarla de acicate central y pivote del discurso. ANASOPLAUna voz que oímos primariamente y de la que nos enamoramos y que cuando entra en el foco del encuadre mostrando un rostro, un cuerpo, estalla en musa o antorcha de luz en la que volcar un mensaje. ANAUn filme que invade las entrañas del paisaje sin alejar la cámara en panorámicas que nos ubiquen en un contorno demográfico especifico sino que prefiere colocarse honda e íntima en distancias cortas, alegando la necesidad del sentimiento, por eso Ana abraza convertirse en útero, en principio, en imagen del nacimiento futuro.

También pienso que hay una tensión de documental (presente, así mismo, en la carga metacinematográfica) que se repite durante toda la película y se incorpora a la ligereza de su historia. Se producen una serie de encuentros casuales que funcionan como conexión con lo real en contraposición a la atmosfera atípica de nuestros protagonistas. Se va creando un hilo conductor alrededor de la queja o el inconformismo que va de principio a fin, desde la presentación de Tomas en su gran acto de rebeldía, pasando por la protesta estudiantil a través de la voz de Ana en la radio o estos encuentros a los que me refiero con personas de la calle, tumblr_nzq3tsM9Un1s39hlao1_1280que hacen por pasar desapercibidas ante una cámara que ya se ha ocupado de grabar su personal declaración dejando constancia de que estamos peor de lo que pensábamos. Este hilo invisible y sutil llega hasta un bar de mala muerte en el que finalmente aparece la leyenda, el mito, parte del anhelo perseguido: Epigmenio Cruz, que no hace más que reafirmarse como un güero más mediante la inercia e indiferencia que aboga la dupla de Sombra y Santos.

 

La primera vez que vi la película sentí que el encuentro con Epigmenio había sido totalmente fallido, un fiasco después de tantas vueltas en su busca. Ahora, pensándolo mientras escribo caigo en la cuenta de que ocurre exactamente lo contrario y que es sin duda un triunfo no solo el haberlo encontrado al fin, sino que también he de celebrar su respuesta vaga, malhumorada y distraída. Quizá un golpe contra la realidad, un darse cuenta de que después de todo no son los únicos a los que les importa una mierda la nostalgia y el correr del tiempo siempre en contra.me-estoy-muriendo

Confieso que no me gustó tanto el discurso de Sombra al final y que, aunque lo entiendo, me hubiese gustado más que la respuesta simplemente hubiese sido el bajarse del coche detrás de Ana al llegar a la manifestación. En cualquier caso, comprendo cuando te refieres, David, a la transformación que se produce en la película y que de por sí trae la road movie pero más que todo me quedo con ese último gesto cuando después de presentarnos definitivamente la ciudad de México a través del vidrio roto, Sombra se junta casi sin darse cuenta con el resto de jóvenes y observa cómo desaparece Ana entre la multitud, Tomás observa a su hermano con rostro de preocupación y le grita “¡Sombra!” con desesperación. asipasaavecesNo me parece casualidad el apodo ni tampoco que solo se percate de su hermano cuando acaba llamándolo por su nombre: “¡Fede!”. Entonces sí, Fede se da la vuelta y sonríe.

De pronto, y no sé cómo coño consigue eso Ruizpalacios, esa sonrisa y la conexión entre los hermanos despeja la neblina y se enfrenta al tigre.

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Para lo cual, señalando lo anterior, Güeros aborda las ansiedades comunes de los jóvenes trepando por raíces que anhelan brotar pero que, aún bajo tierra, necesitan regarse. Entretanto perciben conductas peterpanescas que estrechan las vías que conducen los vagones que van de la niñez a la adultez. La cámara proyectiva resuena montando un espacio profilmico feroz, agudo, a lo que incluye imágenes claras e inmediatas, prestándole exquisita atención a los flashes, a las instantáneas tomadas con dispositivo analógico.tumblr_o6741zfNZW1qa3emao3_540 Abriendo la pantalla hacia el campo de la observación, casi a modo de un álbum de fotos, la mirada de Ruizpalacios remite e invoca los avatares de una ebullición natural, mezcla solvente de sinsabor y dulzura. Pienso, porque lo que cuenta surge de la ironía imprevista, que cada una de las referencias cinefilicas existentes, y llevadas por la mano tanto del formato en 4.3 como del uso del blanco y negro, fascinan por la ventura de no arrodillarse a mitos ni a efectos extra dramáticos, solo interpela y nos hace participes de la emoción de un gran despertar.

FINAL

Güeros es la historia de un beso (en primerísimo plano), y si soñamos es la historia de un dedal mágico entregado por Wendy a su Peter Pan, o la historia de un país que necesita mudar su piel para ser nuevamente amanecer. La belleza subyugante de lo narrado efluye por muto propio en multiplicar los vórtices de la esperanza. La de Ruizpalacios es una obra que no busca culpas ni culpables logrando transitar la vida y afrontarla directamente como una única voz con millones de rostros distintos.

En ti (Sofía), por ti, despejando la niebla, plantándole cara al tigre.

beso

 

David Tejero&Sofía Machain

* Las imágenes y gifs pertenecen a las películas: Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2015), Dreamers (Bernardo Bertolucci, 2003), Zabriskie Point (Michelangelo Antonioni, 1970), El diablo probablemente (Robert Bresson, 1977).

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